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viernes, 8 de abril de 2022

Eugenio Salomón y el ajedrez después de los 65.

 

Historia viva del ajedrez asturiano y español

Mi querido amigo Eugenio (Eugene) Salomón Rugarcía nunca deja de sorprenderme gratamente con sus iniciativas y sus actividades en el ámbito de su pasión, el ajedrez. Ahora nos ha alegrado con la publicación, en The Chess Journalist (revista de la asociación de periodistas de ajedrez americanos), de un extenso artículo sobre sus experiencias vitales con Alekhine y sobre el ajedrez después de los sesenta y cinco años.  Eugenio, desde la atalaya de sus 93 años, es generoso con los lectores, mostrando sus opiniones sobre el juego, reflexionando sobre lo que de interesante le ha enseñado su discurrir por los senderos de Caissa y mostrándonos claros ejemplos de sus partidas más interesantes jugadas después de dejar la actividad profesional. Esta generosidad de la que hablo se extiende, por supuesto, a sus familiares y amigos. Como en el caso del ajedrecista e historiador Pablo Morán Santamaría, amigo íntimo y de infancia de E. Salomón con el que compartió muchas cosas. En este caso, después de leer la última página del texto, vemos que Eugenio le dedica su trabajo a Morán con gran cariño y que la generosidad se ha transmutado en algo quizás más sublime, la lealtad.  

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miércoles, 6 de abril de 2022

Caricatura de Manuel Golmayo

 


Autor: Luis Méndez. Lápiz y pluma estilográfica.

El primer campeón de ajedrez de España inició su carrera militar a principios del siglo XX. Eligió el arma de caballería y en 1906 lo destinaron al regimiento de Lanceros de la Reina. Este me pareció un buen momento en su biografía para plasmarlo en una caricatura. Los elementos estaban claros, como el bigote, la nariz y la papada. Si añadimos el caballo ajedrezado y el banderín del regimiento, perfecto. Espero que este boceto se convierta pronto en una caricatura definitiva.

lunes, 15 de noviembre de 2021

Napoleón juega con Fesch



Jean-Georges VIBERT (1840 - 1902), Napoléon Jugando contra el cardenal Fesch. 
Óleo  sobre lienzo. © Haggin Museum
Jean Georges Vibert (30 de septiembre de 1840 – 28 de julio de 1902). Pintor francés de extraordinaria popularidad en el s. XIX. Su fama atravesó el Atlántico vendiendo la mayor parte de su obra en América. Multimillonarios como Astor o Vanderbilt fueron coleccionistas de sus cuadros. Vibert daba un toque irónico a sus cuadros. En este caso vemos a un Napoleón claramente molesto por estar perdiendo la partida, mientras el cardenal (su tío) sonríe.

martes, 9 de noviembre de 2021

Ajedrez y retrato.

 

Retrato de Walter Graham

Del artista escocés Edward Bird (1904-1949). Pintor muy influido por los renacentistas italianos. En sus cuadros mezclaba el hiperrealismo con el surrealismo. Son famosos sus retratos que podemos encontrar en los principales museos del Reino Unido.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Ajedrez en Asturias s. XIX - Andrés Fernández Pozo


 Estamos ante la primera figura relevante del ajedrez asturiano. Un boticario que, a finales del siglo XIX y principios del XX, puso el nombre de Asturias en el mundo del ajedrez. Así mismo dio a conocer la existencia de un fuerte grupo de aficionados que competían con asiduidad y seguían la actualidad del juego de Caissa.

Andrés Fernández Pozo nació en la ciudad de Matanzas - Cuba - el 10 de octubre de 1845 y falleció en Gijón el 4 de diciembre de 1911.

Su familia se trasladó a España en 1863. Estudió la carrera de farmacia en Madrid, estableciéndose posteriormente como farmacéutico en Gijón hasta 1897. En ese momento ingresó en el Cuerpo de Sanidad Militar siendo destinado a Manila – Filipinas -. Allí permaneció hasta finalizar la guerra con Estados Unidos, en 1899 regresó a Gijón.

Como ajedrecista no era jugador de torneos, prefería jugar a distancia. Así sabemos que participó en el primer torneo postal español entre 1888 y 1890, organizado por la revista francesa La Strategie2. El ajedrecista asturiano logró el segundo lugar. 




Debemos resaltar también el match telegráfico que se organizó en 1886 entre las ciudades de Gijón y Toledo, del que se hicieron eco varias publicaciones, entre ellas la italiana Rivista degli Scacchi. Se enfrentaron dos equipos, uno asturiano formado por A.F. Pozo y el periodista Ladislao Menéndez contra otro toledano integrado por el escritor peruano Gabino Pacheco Zegarra y el médico Ramón Barsi. El resultado final fue favorable a Toledo por 1 ½ – ½.


Andrés Fernández Pozo era un erudito en el juego, poseyendo una biblioteca especializada de más de trescientos volúmenes. Cabe destacar sus amplios conocimientos sobre la carrera del campeón americano Pablo Morphy, del que poseía una gran colección de partidas alguna de ellas inédita. Es muy conocida la discusión mantenida en la revista El Pablo Morphy, con el jugador americano Charles Maurian, sobre la autenticidad de una partida entre Morphy y Lowenthal de 18501. Maurian argumentaba la falsedad del juego y A.F. Pozo rebatió sus argumentos apoyándose en el criterio del maestro alemán y especialista en Morphy, Dr. Max Lange.

Fue un gran publicista, haciendo aportaciones en las revistas de ajedrez de la época. Así mismo mantuvo contacto postal con prestigiosas figuras como el maestro alemán citado anteriormente o con el campeón del mundo William Steinitz, al que felicitó en una carta publicada en The International Chess Magazine.



Incluso apareció su nombre en una entrada del anuario Schach Jahrbuch, editado por Verlag en 1892, acompañado por una referencia a las actividades ajedrecísticas en Asturias. 

Fue columnista de ajedrez en el periódico El Noroeste en los años 1910 y 1911, donde publicó semanalmente las noticias de actualidad en el juego y problemas de ajedrez para los lectores.


Su faceta de organizador se desarrolló esencialmente en Avilés. Fundó el Círculo de Avilés donde emprendió diversas actividades relacionadas con el ajedrez. Destacaremos que coincidiendo con el Torneo de San Sebastian de 1911 viajó a la capital guipuzcoana y consiguió traer al maestro Janowsky a Avilés.

Quiero finalizar agradeciendo al amigo e historiador de ajedrez en Venezuela Rafael Santana el permitirme compartir sus hallazgos sobre este ajedrecista asturiano.

Luis Méndez Castedo


Fuentes consultadas:

Rivista degli Scacchi, diciembre de 1886, pág. 295-296.

La Vanguardia, 15 de marzo de 1912, pág. 11.

Rivista degli Scacchi, octubre-noviembre-diciembre de 1890, pág. 295.

sábado, 30 de octubre de 2021

Ajedrez en El Cairo

 

CHARLES WILDA (1854-1907). Partida de ajedrez en El Cairo. Óleo sobre lienzo. Este pintor vienés fue un representante de la escuela orientalista, muy de moda en el s.XIX. Recorrió el norte de África y vivió largos periodos en Egipto, donde tomaba escenas de la vida cotidiana como inspiración para sus cuadros.


martes, 8 de diciembre de 2020

Los Torneos de Gijón- edición en inglés actualizada.

 


Centrándose en la recuperación del ajedrez en España y Europa después de la Segunda Guerra Mundial, este libro sigue el desarrollo de los Torneos Internacionales de Ajedrez en Gijón de 1944 a 1965. Los autores abarcan el declive del campeón mundial Alekhine y el ascenso del niño prodigio Arturo Pomar, junto con el gran ajedrez de Euwe, Rossolimo, Prins, Medina, Larsen y otros.

Basándose en fuentes primarias y testimonios de antiguos jugadores y organizadores, los capítulos presentan los cuadros de los torneos, las biografías de los ganadores, comentarios históricos y 213 partidas.

Se incluyen apéndices con notas biográficas y tablas de participantes de cada año.

Fue publicado por la editorial McFarland en 2019.




domingo, 31 de marzo de 2019

Hallazgo en "Chess 1948"

Un contacto inglés muy amable, al que le había pedido alguna reseña de Gijón en esta revista inglesa, me ha enviado este recorte con tres cortas reseñas del ajedrez español en 1948. Se trata de unas breves noticias publicadas en la revista Chess, editada por Baruch Harold Wood. No se detalla la fecha exacta, pero por el texto se deduce que probablemente sea de septiembre u octubre.


El primer párrafo hace referencia a las simultáneas del jugador asturiano Rico, en Oviedo contra 100 jugadores. Se muestra el resultado de 70 ganadas y 13 tablas.
El segundo párrafo explica el triunfo del joven Saborido en el torneo de Tortosa, por delante de Medina, Peres, Pomar y Bordell.
El tercer párrafo comunica la visita de la señorita Elaine Saunders (Pritchard de casada), que fue cuatro veces campeona de Inglaterra. Nótese la incorrecta traducción al inglés de la frase "fue agasajada por los ajedrecistas locales , se nos ha dicho, con un vino español", el periodista tradujo "con el vino del pais".



domingo, 23 de diciembre de 2018

Vicente González Orejas

De izquierda a derecha: Vicente González, Miguel Mampel, Luis Gallego, Antonio Medina, Alexander Alekhine, Arturo Bonet, Antonio Rico, José Salas, y  apoyado en la mesa Arturo Pomar. Fotografía tomada durante el Torneo Internacional de Gijón de 1944, del libro de Juan Fernández Rúa Torneo Internacional de Ajedrez (Madrid 1945). 


Vicente González Orejas nació en Cármenes, León el 13 de abril de 1897 y murió en Gijón el 4 de junio de 1971. Fue un extraordinario ajedrecista que desarrolló su carrera en Asturias. Fue subcampeón de Asturias en 1957 y tercero en 1945 y 1961. También participó en los torneos de Gijón en 1944, 1946 y 1948. La Federación Nacional de Ajedrez le otorgó la Mención al Mérito de Ajedrez por su larga carrera como jugador de ajedrez. Pablo Morán le hizo un bonito homenaje en su necrológica del periódico Voluntad (5-junio-1971). Entre otras cosas dice:

“Vicente no logró grandes triunfos en torneos porque no le interesaban. Jamás miró el cuadro de clasificación. Le importaba la partida del día, sólo esa, y así derrotó a los mejores de España, sin excluir a ninguno de los de su época.”

En el Torneo Internacional de Gijón de 1944 tuvo a Alekhine contra las cuerdas. Veamos la partida publicada en nuestro libro Torneos Internacionales de Ajedrez de Gijón (1944_1965) :

Vicente Gonzalez Orejas - Alexander Alekhine
Defensa Siciliana [B45]
Gijón 17.07.1944

1.e4 c5 2.Nf3 e6 3.d4 cxd4 4.Nxd4 Nf6 5.Nc3 Nc6 6.Be3 Bb4 7.Bd3 d5! 8.Nxc6! bxc6 9.e5? d4 10.exf6 dxc3 11.0–0 cxb2 12.fxg7! Rg8 13.Rb1 Rxg7 14.Rxb2 Qd5 15.g3 a5 16.c4 Qe5 17.Rb1 Bd7 18.Qf3 Rc8 19.Bh6 Rg8 20.Bf4 Qg7 21.Qh5 Ke7 22.c5! Qf6 23.Be5 Qg5 24.Bd6+ Kf6 25.Qf3+ Kg7 26.h4 Qd8 27.Qh5 h6 28.Be5+ Kf8 29.Qxh6+ Ke8 30.Qh7? 30...Rf8 31.Bd6 Qf6! 32.Bxf8 Kxf8 33.Rfc1 Rd8 34.Rc4 e5 35.f4? Be6 36.fxe5 Qxe5 37.Qh6+? Ke8! 38.Qf4 Qxf4 39.Rxf4 Rxd3 40.Rfxb4  axb4 41.Kf2 Bd5 42.Rxb4 Rf3+ 43.Ke2 Rxg3 0–1

domingo, 28 de enero de 2018

Cuento de Ajedrez nº 1



El Expreso de Letonia
 

(por Luis Méndez Castedo)


En la ventana del vagón se reflejaba el rostro de un hombre joven que intentaba discernir alguna característica del oscuro paisaje que desfilaba al paso del expreso nocturno entre Riga y Moscú. Sobre la mesita plegable del compartimento un ajedrez mostraba una compleja posición fruto de la lectura del contenido de una planilla colocada a su lado, procedente del reciente torneo de maestros celebrado en la capital letona.  El viajero era sin duda un jugador de ajedrez, un gran maestro que en la monotonía del traqueteo del tren deslizaba sus pensamientos hacia las circunstancias que le habían impulsado a jugar a este juego de reyes que hasta el momento le había traído grandes satisfacciones. Por supuesto no había sido menor la influencia del defecto físico que le había acompañado toda su vida, aquella mano con tres dedos que había condicionado muchas de sus actividades en la infancia, entre ellas la de dedicarse mucho más tiempo a los juegos de tablero que a las actividades al aire libre. Aquella mano que le daba un toque de misterio ante sus compañeros de escuela.

Cuando comenzó a destacar en el ajedrez con fuerza, todo se aclaró más, su vecino el rabino Zacarías, experto en cábala, le comentó la peculiaridad de que tuviese sólo ocho dedos en las manos, que este número estaba lleno de magia y no era casualidad que el juego del ajedrez estuviese lleno de múltiplos de ocho, como el número de treinta y dos piezas con las que se juega, o los sesenta y cuatro escaques del tablero, cuadrado exacto de ocho. Este número ejercería muy buena influencia sobre él y le haría un jugador fuerte y respetado por todos. Así había sido, en pocos días iba a ser nombrado retador del campeón del mundo de ajedrez y no podía impedir una sensación de autocomplacencia.

En ese instante un compañero de viaje entró en el compartimento y barrió con su presencia los pensamientos de nuestro maestro de ajedrez. Pronto se reconocieron como iguales, ambos eran judíos. Por una parte MIjail Tal, gran maestro de ajedrez y por otra Salomón Monestel, judío ortodoxo de origen sefardita residente en una perdida aldea letona, comerciante especialista en metales nobles.

La proximidad y la conversación pronto se centraron en el tablero de ajedrez sobre la mesa, de allí a iniciarse una partida no hubo de mediar nada.  Tal inició el juego con las blancas mientras su compañero de tren le contaba la historia de su familia con todo tipo de detalles. La partida siguió variados derroteros, pero cuando Salomón narraba los orígenes de sus ancestros en Ribadavia, Tal perdió el enroque. Una hora después, en el instante en que el sefardita explicaba el viaje de huida de sus tatarabuelos en barco desde Gijón a los puertos  hanseáticos, Tal vio desaparecer un alfil y tres peones de su flanco de dama. Bien entrada la madrugada y en el instante en que Salomón describía el viaje de sus abuelos atravesando Europa para instalarse en Riga, Tal perdió la dama. Cuando de mañana el tren expreso hacía su entrada en la estación de Moscú y Salomón terminaba su relato aclarando el modo en que se ganaba la vida, Tal recibió mate en el escaque h1.

El mago de Riga no salía de su asombro ya que se había empleado a fondo en sus jugadas, recogió el tablero con calma y felicitó a Salomón por su excelente juego. El sefardita, con una mirada llena de sinceridad le contó que no dedicaba mucho tiempo al ajedrez ya que sus lecturas del Talmud y el estudio de la cábala le llenaban todo el día, y mientras decía esto y a modo de despedida  tendió su mano derecha al gran maestro para un apretón final, una mano en la que Mijail Tal pudo ver con asombro que solo había tres dedos.
P.D. La partida llamada “El expreso de Letonia” nunca se pudo encontrar.