lunes, 10 de febrero de 2014

Los efectos de la Gran Guerra


Soldados del Regimiento de la Reserva de Infantería n.º 259 jugando al ajedrez y a las cartas durante la Gran Guerra.Tomada de www.flickr.com/photos/drakegoodman.

Cuando los cuatro jinetes del Apocalipsis cabalgan capitaneados por la guerra sus efectos sobre nosotros son demoledores. Muerte y sufrimiento aparecen por todas partes y todo vestigio de cultura se destruye sin piedad. El ajedrez no queda inmune a estos efectos y sufre las consecuencias. Podemos decir que los jinetes del Apocalipsis no saben jugar al ajedrez. Evidentemente las dos grandes guerras mundiales fueron devastadoras para el juego de Caissa.
Este año se cumple el centenario de la llamada Primera Guerra Mundial, lo que nos da pie para recordar los siguientes hechos: el último gran torneo que se jugó en Europa a finales de julio de 1914 fue el de Manhein, que tuvo que ser suspendido poco después de que Austria llamara a la movilización militar general. Algunos jugadores como Marshall, pudieron regresar a su país y seguir jugando, pero otros quedaron fuera de los torneos durante muchos años, incluso un  grupo de los participantes en Manhein fueron encarcelados durante cierto tiempo. Ossip Bernstein no participó en  competiciones durante dieciocho años después del de St. Petersburg. Aaron Nimzovich estuvo ausente del ajedrez hasta 1920.
                Pero el sacrificio de otros fue aún mayor, como el de Karl Schlechter. Debilitado por el hambre, el gran maestro Austriaco falleció de neumonía en la Navidad de 1918. También hubo otras tristes casualidades. El presidente de la Federación Británica de Ajedrez F.G. Maumann, falleció en Mayo de 1915 junto a otras 1200 personas cuando el S.S. Lusitania, en ruta entre New York y Liverpool, fue hundido por un submarino alemán. Ese mismo año el S.S. Hesperian también fue hundido con todas las copias del número de septiembre de la revista British Chess Magazine, dispuestas para su distribución en América.
                Uno de los pocos afortunados, entre los grandes maestros, fue Frank Marshall. En la neutral Estados Unidos pudo participar en dos torneos mayores durante los cuatro años y medio que duró la guerra. La siguiente partida es una de las últimas que jugó en Europa antes de estallar el conflicto.


Marshall - Reti
Mannheim, 1914
(Tomada de ANDY SOLTIS, Frank Marshall, United States chess champion: a biography with 220 games, Jefferson, North Carolina, McFarland & Company, 1994) Los comentarios han sido traducidos por el autor del artículo.

1.d4 d5 2.c4 e6 3.Cc3 Cf6 4.Ag5 Ae7 5.e3 0–0 6.Rc1 Ce4 7.Axe7 Dxe7  8.cxd5 Cxc3 9.Txc3 exd5 10.Dc2 c6 11.Cf3 Cd7 12.Ad3 Cf6 13.0–0 Ag4 14.Ce5 Ah5? Parece una idea natural para cambiar los el alfil en g6, pero solo trae problemas al negro 15.f4! Ce4 Ahora 15...Ag6 podría ser respondido con 16.f5,y otros movimientos invitarían a la preparatoria 16.h3 (o la inmadiata 16.g4). Ahora las blancas no pueden capturar dos veces en e4 por 17...f6. Pero pueden jugar  16.Axe4 dxe4 17.g4 Ag6 18.f5 f6 19.Cxg6 hxg6 20.fxg6 f5 21.gxf5 Dg5+ 22.Dg2 Txf5 23.Txf5 Dxf5 24.Tc5 Df6 25.Th5! Anticipándose a 25...Tf8, la cual permitiría ahora 26.Th8+! y 27.Dh3+ mate. A la inmediata 25.De4 seguiría 25...Tf8 26.Dg2 De6! 27.e4 Tf6 28.Tg5 Dc4 con contraataque. Marshall ahora no da a las negras ninguna oportunidad. 5...Te8 26.Dg4 Te6 27.Tg5 Td6 28.h4 Te6 29.h5 Te8 30.Tf5 De6 31.Tf4 Dd5 32.Df5 Rinden 1–0

lunes, 25 de noviembre de 2013

Ignacio Vidau in memoriam

LM Bronstein, Ignacio Vidau y  J. Alonso, Gijón 1965

Desde este blog queremos solidarizarnos con la familia de Ignacio Vidau, unirnos a su dolor y enviarles nuestro sincero pésame. 
Ayer nos enteramos de su fallecimiento por el correo que Nepomuceno nos envió. Nada mejor que las palabras que Miguel Angel nos mandó, con el ruego de que las publicáramos,  para glosar la figura de Vidau.

"Pienso que la comunidad ajedrecística debe conocer este deceso especialmente los aficionados asturianos donde vivió, jugó y dejó su impronta a lo largo de los 81 años que estuvo con nosotros. Ignacio era, como bien sabes, un excelente jugador de categoría preferente con nivel de un maestro nacional. Era un excelente abogado aunque no ejercía como tal desde hacía años. Jugador de un muy alto nivel por correspondencia era un fino conocedor de la historia del juego, además de un gran conversador, un magnífico amigo y una persona que vivió el ajedrez hasta que el Alzheimer le retiró de la vida hace casi 11 años. Junto a él, con Fanjul, Prieto y Muñiz, quedamos Campeones de España de E y D en Toledo en 1969. Jugamos varios campeonatos de España por Equipos y llevamos los colores del Real Oviedo durante una década con resultados excelentes. También jugamos varios Campeonatos Nacionales Individuales y de Asturias. Estuvimos muy unidos hasta hace unos 12 años en que ya la enfermedad comenzó a deteriorar su salud mental, pero durante cuarenta años colaboramos en numerosos proyectos ejedrecísticos,libros, cursos, torneos, exhibiciones. Era autor de un librito para monitores titulado “Curso de Historia y Cultura Ajedrecística”. Levaba trabajando en una monumental biografía de Paul Morphy desde 1980 y la tenía muy avanzada. Tuve la suerte de poder leer varios capítulos y proporcionarle material que el correspondió haciendo lo propio conmigo en mi obra sobre Lasker. En el prólogo le hago un pequeño homenaje por esa incondicional ayuda.
Son tantos los recuerdos que podría escribir una detallada biografía de esa vida tan llena de intereses culturales, musicales (era un gran melómano y un profundo conocedor de la historia económica, jurídica e ideológica de las corrientes marxistas-leninistas) y autor entre otros trabajos de artículos sobre esas materias en revistas literarias. Sus conocimientos de historia del juego eran amplísimos y rigurosos y sus opiniones acerca de la esencia del ajedrez y sus principales exponentes y sus teoría merecen figurar en una antología del juego. Como jugador por correspondencia fue de un alto nivel, manteniéndose activo hasta cerca de los 72 años en que todavía jugaba torneos tanto por correspondencia como en vivo.
Desde esta breves líneas quiero rendirle un emocionado recuerdo por los años en los que compartimos ideales, victorias y derrotas y sobre todo amor por este juego nuestro que necesita de hombres como él para que se conozca en su verdadera dimensión, con rigor, honestidad y entrega. Gracias amigo Ignacio por tu legado de honestidad y sobre todo por  enseñarme que si nada nos puede salvar de la muerte al menos que el ajedrez nos salve de la vida."

Descanse en paz.

domingo, 24 de marzo de 2013

Alekhine ha muerto


Hoy veinticuatro de marzo, se cumplen sesenta y siete años de la muerte de Alejandro Alekhine. Debemos afirmar de una vez por todas, que la fecha de la muerte del campeón ruso es esta y no el día anterior 23 o el posterior 25, tal como consta en su tumba de París. Aquella muerte causó especial impacto en el grupo de aficionados de Gijón, que se sentía  unido al campeón por la convivencia con Alekhine en sus visitas a la villa de Jovellanos y su participación en los torneos de verano.
Al día siguiente de recibir el telegrama de la muerte de Alekhine, D. Juan Fernández Rua, ajedrecista y filólogo, que lo había conocido y entrevistado , publicó en el diario El Comercio de Gijón el 26 de marzo de 1946 una sentida necrología que llevaba por título La voluntad de vencer. Demos paso a las palabras de Rua (alfil de rey) como recuerdo de Alekhine.

"El telégrafo nos trajo ayer la noticia escueta que ha sorprendido dolorosamente a toda la gran familia de apasionados del ajedrez: el Doctor Alekhin, el maestro de maestros al que esperábamos ver pronto defendiendo su título mundial frente a su compatriota Borvinnik, acaba de fallecer repentinamente en un hotel de Lisboa, víctima, al parecer, de un colapso del corazón. La afición gijonesa, que en los dos últimos veranos tuvo el homor de aplaudir sus éxitos, y al mismo tiempo, la tristeza de contemplar unos fracasos que eran ya un síntoma premonitorio de decadencia en sus formidables energías de luchador, tiene hoy el melancólico deber de recapitular brevemente la carrera portentosa del campeón mundial, último representate de una pléyade de maestros geniales que no ha tenido igual ni probablemente lo tendrá jamás en la historia del ajedrez.
Alexander Alesandróvich Alekhin había nacido en Moscú en octubre de 1892. Su padre muy estimado en la corte del Zar, había sido gobernador de Voronetz y miembro de la Duma. En 1909, cuando sólo tenía dieciseis años, ganó Alekhin el primer premio en el Torneo Ruso de Aficionados que se celebró al mismo tiempo que el Gran Torneo Internacional de San Petersburgo . Fué por entonces cuando ingresó en la Escuela Militar de la capital del Zar, cuyos estudios simultaneó con la carrera de Derecho, graduándose en dicha Facultad en 1914, el mismo año que alcanzó su primer triunfo de resonancia en el mundo del ajedrez, ganando el tercer premio, detrás de Lasker y Capablanca y delante de maestros tan renombrados como Tarrasch, Marshall, Niemzowich, Rubinstein y Janovsky en el Gran Torneo Internacional de Maestros celebrado en dicha capital. Poco después, la primera Guerra Mundial trajo la tragedia a su vida e impuso un prolongado paréntesis en sus actividades ajedrecísticas. Después de una odisea que no podemos detallar, reaparece en el Torneo Internacional de Triberg en 1921, donde alcanza el primer premio y comienza a trepar la escala hacia el título mundial. Dentro del mismo año gana igualmente de forma arrolladora los torneos de maestros de Budapest y La Haya, sin perder ni una sola partida. Fué en junio del año siguiente cuando visitó por primera vez nuestro pais y tuvimos el honor de verle jugar en Gijón en aquellas dos memorables sesiones del Círculo Mercantil y del Club de Regatas, que fueron la simiente de la cosecha ajedrecística de hoy. Muchos son los aficionados que recuerdan al joven arrogante y atlético, de paso elástico y mirada fulgurante que, cinco años después, había de arrebatar a Capablanca el título de campeón del mundo.
Sería interminable detallar las victorias internacionales que marcaron las etapas de su carrera frenética hacia la meta que le había soñado su ambición. Baste recordar sus grandes triunfos de París, Berna, Baden-Baden, Dresde, Birmingham y Nueva York y la hazaña pportentosa de 1927 en Buenos Aires, al derrotar al "invencible" Capablanca por 6 a 3 y 35 tablas, resultado que nadie, a pesar de sus éxitos anteriores, se hubiera atrevido a pronosticar. En agosto de 1932 partió de Paris para una gira mundial, visitando los Estados Unidos, Méjico, las Islas Haway, Japón, China, Filipinas, Insulindia, Egipto e Italia. Durante este viaje alrededor del mundo jugó en total 1320 partidas, ganando 1161 por 65 perdidas y 94 tablas, entre ellas las de la famosa sesión de Chicago, en que jugó 32 simultáneas sin ver los tableros, cifra jamás alcanzada hasta entonces por ningún campeón. La simple enumeración de sus triunfos en torneos posteriores sería bastante para llenar mucho más espacio del que podemos disponer.
En cuanto a su decadencia, cuyas causas remotas desconocemos (y en las inmediatas no podemos ni queremos entrar) arranca en realidad de su primer match con Euwe en 1935, en que perdió - si bien solo por dos años - el cetro de ajedrez mundial. Lo recuperó frente al mismo adversario en el memorable encuentro revancha de 1937, en que demostró cómo una mengua de facultades, que era un reflejo de sus primeros trastornos de salud, puede compensarse con creces con la indomable voluntad de vencer. Porque por encima de su genio inventivo, de su fantasía creadora y de su portentoso talento analítico, Alexander Alekhin era, sobre todo esto: una voluntad sobrehumana puesta al servicio de un orgullo que, en fuerza de ser grande, tocaba en la sublimidad. Aun en los años últimos, en que sentía derrumbarse su salud, sus ojos de águila real tenían todavía un reflejo de los de aquel joven magnético y sediento de gloria que una mañana de junio de 1922 fuimos a recibir a la estación del Norte de Gijón. Y hace solo unas semanas, había aceptado la propuesta del match contra Botvinnik con la misma arrogante resolución que si hubiera olvidado sus penosos forcejeos recientes frente a aficionados de segunda fila; como si, llegado el momento, pudiera volver a ser el candidato ilusionado y pletórico de facultades que era en 1926. Y es que el admirado maestro que acabamos de perder era el arquetipo de todo lo que el ajedrez encierra de más educativo y más alentador: la bendita ilusión de que siempre es posible volver a empezar."
ALFIL DE REY

domingo, 20 de enero de 2013

Ajedrecistas: esos tipos peculiares

Siempre he tenido curiosidad por conocer el amplio abanico de personalidades y criaturas que se pueden encontrar jugando al ajedrez delante de un tablero. He visitado muchos lugares donde habitualmente se reunen los amantes de Caissa, como el Café Dindurra de Gijón, y siempre he encontrado jugadores cuya conducta al mover los trebejos es digna de mención. Nunca hice una clasificación de tales tipos, aunque hubiera sido fácil con la ayuda de mis amigos ajedrecistas, habituales jugadores en toda clase de eventos, ya sean partidas de café o del más estricto torneo oficial y por tanto conocedores de la variopinta raza humana con la que tienen que competir.
Ser original en esto no es nada fácil. El tiempo, como en tantas otras cosas, nos demuestra que otros tuvieron esta idea mucho antes que nosotros. Para mi satisfacción personal he encontrado un artículo de 1945 publicado en la revista British Chess Magazine, donde un tal TEW Widdows redacta un listado de veintidos tipos de jugadores distintos, a la vez que describe  con un excelente humor británico cada una de las excéntricas tipologías. Veamos algunas de ellas:

Drawist (solo le vale el empate): Siempre quiere tablas, preferentemente después de 1.e4 e5. Su sonrisa ingrata es proporcional al descenso de material sobre el tablero, y muestra una mirada de doloroso asombro cuando su oferta de tablas es rechazada.

Rattler (golpea y desconcierta):  Acaba de recibir un curso de psicología de un fin de semana y es un especialista en aperturas irregulares. Su movimiento de apertura lo realiza golpeando fuertemente la pieza contra el tablero al mismo tiempo que asfixia a su oponente con una hipnótica mirada. La víctima, entonces, no se decide si abandonar en ese momento o hacerlo después aguantando diez movimientos con un esfuerzo inutil.

Chair manipulator (malabarista de sillas): Realiza siempre el mismo ciclo de acciones con su silla consistente en: levantarla, juguetear con ella, colocar sus pies encima, balancear la silla con una pierna, etc.

Pencil thrower (lanzador de lápiz): Si al acabar de escribir su movimiento tira su lapiz con descuido sobre la planilla, es que se ha embarcado en un plan de juego dudoso. Si por el contrario lo posa suavemente, es que tiene un plan sutil a desarrollar.

Non smoker ( no fumador): De todos es conocido que este tipo es prácticamente inexistente.
¡Como han cambiado los tiempos!

Body swayer (balancea su cuerpo): Uno de los más peligrosos tipos. Balancea su cuerpo con precisión metronómica, pero cuando el ángulo supera los veinte grados el choque resultante puede desencadenar el caos entre las posiciones de los tableros adyacentes y el genio de esos jugadores puede volverse muy desagradable.

Hand  hoverer (revolotea con sus manos): No puede ocultar lo que está pensando, ya que sus manos lo delatan; intentamover una pieza, no lo hace, su mano duda, se rasca una oreja, etc.

Ejaculator (eyaculador): Emite largos y lentos gemidos:  ¡Oh!  ¡Ah!  ¡Eh!  En varios tonos indicando respectivamente asombro, sorpresa u horror dependiendo del tipo de jugada realizada por su contrario.

Mock anoyane gesticulator (finge su fastidio):  Jugador muy astuto que se ceba en las debilidades de la naturaleza humana. Por ejemplo, pone una de sus piezas en el centro del tablero al cambio,  inmediatamente hace un gesto de fasticio como si fuera un error, su contrario confiado toma la pieza cayendo en la trampa, tragándose el anzuelo, sin darse cuenta.

A esta simpática clasificación yo añadiría, de mi cosecha, otro tipo de ajedrecista:

Rapsoda: Recita versos  cuando coloca su pieza en una posición determinada, normalmente de ataque, como aquellos que dicen: Escucha España tu aflicción / y oye el triste lamento / que forman tocando a muerto / la campana y el cañón.

Este tipo de jugador lo contemplé personalmente un día de mi ya lejana adolescencia cuando disfrutaba de una tarde de ajedrez en el Café Dindurra de Gijón.

¿Quién no se ha encontrado con algún tipo peculiar jugando al ajedrez? Invito a todos los lectores del blog a que nos envíen sus propias tipologías de jugadores de ajedrez, seguro que podemos hacer una gran lista.


martes, 21 de agosto de 2012

Campeones y Campeonatos de España


Presento hoy,  un libro de historia del ajedrez español,  concretamente Campeones y Campeonatos de España de Ajedrez, escrito por el maestro  de ajedrez, gran publicista de este juego y periodista, Pablo Morán Santamaría.  Es un ejemplar raro y difícil de encontrar hoy día en las librerías. Esta obra contiene extensa información sobre los Campeonatos de España de Ajedrez y sus protagonistas, desde su origen, en 1902, hasta 1973. Creo que es de lectura obligatoria para todos los entusiastas de la historia del ajedrez en España. Ciertamente tiene virtudes y defectos. Entre las primeras destacan la acumulación de datos en cuanto a resultados y participantes, así como el conocimiento personal que el autor tuvo de casi todos los protagonistas de estos torneos; no olvidemos que Pablo Morán, empezó muy joven a participar en torneos de categoría provincial y nacional, conocimiento que plasma en el libro narrando hechos y vivencias personales muy agradables de leer. En el haber debemos poner también el homenaje que hace a la federación española de ajedrez, escribiendo una sucinta historia, añadiendo a los capítulos dedicados a los campeonatos otros datos sobre ajedrez postal, campeonatos por equipos, campeonatos femeninos, y plusmarcas de partidas a la ciega o simultáneas.  En cuanto a los defectos, encontramos  las narraciones de algunos campeonatos demasiado breves, sobre todo en la segunda parte del libro. Así mismo creo que la trabazón histórica de los campeonatos con la historia de España de aquellos años  tendría que haberse concretado de alguna manera, y es inexistente. Tampoco hay páginas de bibliografía, lo cual es imperdonable, tratándose del autor con la mejor biblioteca de ajedrez de nuestro país y una de las mejores del mundo. Podemos decir que todo el libro tiene la misma estructura de las obras de Morán, un punto de desorganizadas, que compensa con la originalidad de los datos y la brillantez de la idea que las generó. En resumen, una obra altamente recomendable y que todo ajedrecista español debe leer,  e intentar conseguir.

Ha sido gracias a la suerte y al buen hacer de la librería madrileña  TIKVA BOOKS, cuya atención y amabilidad tengo que agradecer, lo que me ha permitido adquirir el libro.

martes, 14 de agosto de 2012

Ajedrez en Asturias y literatura

Siempre es una sorpresa agradable, para el lector de libros de ajedrez, encontrar en sus lecturas habituales, referencias a personas y lugares, que le son conocidos o cercanos. Esto ocurre al leer el magnífico libro de Irving Chernev, dedicado a las partidas de ajedrez,  consideradas como minaturas, aquellas que finalizan aproximadamente alrededor de la jugada veinte. Esta obra se titula, The 1000 best short games of chess; contiene, como su nombre indica, una recopilación de mil miniaturas de todo la historia del ajedrez mundial, hasta la fecha de edición del libro, 1957. Si el lector es asturiano, más concretamente de la villa de Avilés, hallará con sorpresa, admiración, y un punto de emoción, que su ciudad se cita en la página 114, en la partida número 251, jugada en 1947 en el Torneo Internacional de Avilés; se trata de la que enfrentó  al ganador del evento, el maestro F J Pérez y el fuerte jugador J Fernández. Pérez jugó brillantemente el torneo, imponiéndose a adversarios de la talla de Medina, Pomar o Prins. 
Transcribimos la partida, para nuestros lectores, en la que se comprueba el estilo de FJ Perez, lanzando un fuerte ataque sobre el flanco de rey del negro, sacrificando los caballos.

 
Pérez, F.J. - Fernández, J.
Defensa Francesa [C15]
Avilés, 3-8-1947

F.J. Pérez sale a jugar con el cuchillo entre los dientes y nos brinda esta bonita miniatura.

1. e4                e6
2. d4                d5
3. Cc3              Ab4
4. Cge2            dxe4
5. a3                Ad6

Aquí el alfil está muy expuesto. Cambiarlo por el caballo de c3 o jugar Ae7 son más consecuentes.

6. Cxe4            Ce7

Inferior a Cf6 que defiende mucho mejor el futuro enroque.

7. C2g3            Cbc6
8. Ch5

Inesperada jugada de ataque anticipándose a la de las negras.

8...                   0–0
9. Chf6+!         gxf6

Otras jugadas llevan al mate: 9...Rh8 10.Dh5 h6 (10...gxf6 11.Cxf6 Rg7 12.Dh6+ Rh8 13.Dxh7#) 11.Axh6 gxf6 12.Axf8+ Rg8 13.Cxf6+ Rxf8 14.Dh6#

10. Cxf6+         Rg7
11. Dh5            Cf5

Si 11...Cg8 12.Dxh7+ Rxf6 13.Ag5+ Rxg5 14.Dg7+ y mate en breve.

12. Ag5

Pérez comete un error que le hubiera impedido acabar brillantemente la partida. Es mejor 12.Ah6+ Rh8 13.Ag5 h6 14.Axh6 Dxf6 15.Ag5+ Rg7 16.Axf6+ Rxf6 17.c3+-

12...                 h6?

Pereda devuelve el favor; la defensa correcta es 12...Th8 y el rey negro aguanta bien el acoso.

13. Axh6+        Cxh6
14. Dg5+          1–0 

Nos gustaría conocer más referencias de ajedrez asturiano, o creado en Asturias que apareciese referenciado en libros o artículos, españoles o extranjeros.   Si alguno de los visitantes del blog tiene alguna, le agradeceríamos nos lo comunicase, citando los datos. Gracias.

martes, 17 de julio de 2012

The ABC of CHESS

Esta primavera pasada llegó a mi biblioteca este pequeño libro, editado en el Reino Unido en el final del siglo XIX, probablemente en la década de 1860. Su pequeño tamaño, su edición en rústica y su corta paginación, cincuenta y dos páginas,  ocultaban su verdadera trascendencia.

Después de un estudio inicial, descubrí con agradable sorpresa, que estábamos ante un libro de ajedrez escrito por una mujer en el siglo diecinueve. La expresión de la portada "by a lady" era una pista, pero al figurar el nombre de la autora solo con siglas, no se podia confirmar la autoría.

Al profundizar más en la búsqueda de datos, encontré, en la enciclopedia británica, dos muy interesantes, el nombre de la escritora "H I Cooke" y la referencia, siendo esto lo trascendente, este es el primer libro de ajedrez escrito por una mujer.

Es un opúsculo que comienza con una corta introducción, donde la autora confiesa su objetivo de difundir el juego por igual entre hombres y mujeres; le siguen diez capítulos de iniciación al juego, para no iniciados, además de algunos finales básicos y problemas; remata la obra con la inclusión de un texto de Franklin sobre moral y ajedrez.

En resumen diremos, que es un pequeño manual de iniciación al ajedrez del siglo XIX, probablemente incluido con los set de ajedrez de la época. Su valor deviene de que al ser el primer libro de ajedrez escrito por una dama, esto lo convierte en una rareza bibliográfica.


lunes, 19 de marzo de 2012

¿Quién sabe dónde?



Proponemos un pequeño juego a nuestros lectores. Aquí mostramos una curiosa imagen en la que aparecen un peón negro y un rey blanco con los brazos en alto. Si nos fijamos atentamente veremos que el peón levanta su brazo hacia el rey, pero en realidad,  con una mirada más atenta comprobamos que ¡Empuña una pistola!
Ánimo estimados lectores y contesten ¿En que libro aparece este dibujo en su portada? El primer acertante recibirá como obsequio un libro de ajedrez en formato digital.
En una próxima entrada comentaremos el libro y mostraremos la imagen completa.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

W D Evans (Yellow fever attack)

El vapor postal hacía la singladura entre los puertos de Milford en Gales y Waterprof en Irlanda, una más dentro del rutinario servicio que hacía tiempo el Capitán W D Evans venía realizando en 1824. Soplaba un fuerte viento del Mar del Norte, las olas cogían de través a la veterana embarcación, todo se movía dentro de la cabina del capitán, donde un hombre concentrado estudiaba un tablero de ajedrez. Un libro en la mano derecha señalaba una posición del Giuoco Piano, la izquierda sobrevolaba las piezas decidiendo cual mover, la mirada de un lado a otro buscando, casi por casualidad una idea surge acunada por el ruido del oleaje, la mano desciende y mueve un peón  4. b2b4 ….. había nacido el Gambito Evans.

William Davies Evans nació el 21 de enero de 1790 en una granja de Gales, parroquia de St Dogwell, North Pembrokeshire.  La atracción por el mar le llevó a embarcarse muy joven, a los catorce años ya navegaba, dedicando a ello toda su vida hasta su jubilación por motivos de enfermedad en 1840. Trabajó principalmente en el servicio de correo postal marítimo (Royal Mail Packet Service).

Inventor sin duda del gambito que lleva su nombre “Gambito Evans”; un sistema de apertura claramente de ataque, cuyo resultado para la blancas llevó a los ajedrecistas del siglo XIX a ponerle el sobrenombre de: “El ataque de la fiebre amarilla”, lo justificaban argumentando que si las negras superaban los ataque iniciales, tenían muchas posibilidades de sobrevivir. Desoyendo versiones prosaicas que circulan en los ambientes ajedrecísticos, hay que ceñirse a los hechos. El capitán Evans  descubrió su variante, realizando esa singladura entre Gales e Irlanda en 1824 y en alta mar, mientras leía el capítulo del manual de Sarrats sobre el Giuco Piano. Si bien debemos señalar que de forma diferida: 1. e4 e5 2. Cf3 Cc6  3. Ac4 Ac5 4. O-O d6 5. b4…. Hoy jugamos  4. b4.

A pesar de haber aprendido el juego a los 28 años de edad, progresó rápidamente, relacionándose con las personalidades relevantes del mundo ajedrecístico británico, al que dio a conocer su gambito alrededor de 1826 o 1827. Acontecimiento que tuvo lugar en los Subscriptions Rooms de ajedrez, local que Williams Lewis abrió en St Martins Lane en Londres.  Allí se enfrentaron Evans y McDonnell, triunfando el capitán con su gambito:

Captain Evans - Alexander McDonnell
 London, 1826
 1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ac4 Ac5 4.0–0 d6 5.b4 Axb4 6.c3 Aa5 7.d4 Ag4 8.Db3 Dd7 9.Cg5 Cd8 10.dxe5 dxe5 11.Aa3 Ch6 12.f3 Ab6+ 13.Rh1 Ah5 14.Td1 Dc8 15.Txd8+ Dxd8 16.Cxf7 Dh4 17.Db5+ c6 18.Dxe5+ Rd7 19.De6+ Rc7 20.Ad6# 1–0.

Desde este momento la apertura se difundió ampliamente y todo ajedrecista de prestigio la adoptó sin dilación, todos los grandes maestros del s. XIX la estudiaron y utilizaron, llegando a su máximo exponente en el juego de Chigorin que fue el máximo especialista en este gambito.
Otra aportación ajedrecística relevante de W D Evans, fue encontrar la solución del final de rey y tres peones no movidos contra rey y tres peones no movidos; siempre se había pensado que eran tablas, él demostró que el jugador que movía primero ganaba.

Fuera de las 64 casillas, Evans alcanzó gran notoriedad por ser el inventor del sistema de señalización marítima de tres luces coloreadas, adoptado por la navegación mundial, que los barcos tienen que llevar encendidas en la noche, indicando la posición exacta y la dirección que llevan los navíos, lo que evitó muchas colisiones y pérdida de vidas. El gobierno británico le premió, por este invento, con 1500 libras y el zar de Rusia con un cronómetro de oro de bolsillo y 200 libras.

Tras su retiro en 1840 viajó por Europa y navegó por el Mediterráneo, residiendo por temporadas en Londres. Fijó su hogar definitivo en Ostende, pasando los últimos años de su vida con mala salud y en condiciones económicas precarias. Falleció el 3 de agosto de 1872, siendo enterrado en esta ciudad.

lunes, 19 de diciembre de 2011

100 Reshevsky 100

La historia ha mostrado ante nuestros ojos a muchos ajedrecistas que alcanzaron categoría de dioses en el mundo de Caissa, fueron geniales en un momento determinado de su carrera, pero posteriormente por motivos diversos, abandonaron este privilegiado lugar y volvieron a ser mortales. Solo hubo uno, Samuel Reshevsky, que durante los setenta años de su vida ajedrecística, desde su infancia hasta su vejez, mantuvo un nivel excepcionalmente creativo y brillante. Fue sin lugar a dudas el más afamado de los niños prodigio del ajedrez y uno de los jugadores más fuertes del mundo durante muchas décadas.
Cien años han pasado desde su nacimiento el 26 de noviembre de 1911 en la aldea polaca de Ozierkow; donde siendo el sexto hijo de una familia de judíos ortodoxos aprendió a mover los trebejos a los cuatro años de edad. Dichosa la inspiración y sabiduría de la musa Caissa en la mente de este ser, que le llevó a ser el niño prodigio del ajedrez más famoso de la historia.
Inició su andadura sobre las sesenta y cuatro casillas derrotando y asombrando a propios y extraños, en partida viva y a la ciega. A los ocho años su familia lo llevó a Berlín, jugando varias simultáneas con numerosos aficionados y una con veinte jugadores de club de segunda categoría, con el resultado de (+10=9-1). A partir de aquí recorrió los variopintos caminos de la Europa de felices años veinte, haciendo de sus sesiones de simultáneas verdaderos espectáculos. Podemos citar sus giras por Holanda, Alemania, Inglaterra y Francia, jugando cientos de partidas en simultáneas contra quince o veinte jugadores perdiendo en muy raras ocasiones. Uno de los pocos juegos que perdió fue contra el futuro campeón Max Euwe que entonces contaba dieciocho años de edad.
La magia del juego de Samuel Reshevsky atravesó el Atlántico y en 1920 le llegó una invitación de algunos mecenas para visitar el continente americano, donde se trasladó con sus padres llegando a Nueva York poco antes de cumplir los nueve años de edad. De esta primera época en Estados unidos se conservan muy jugosos comentarios en los libros del jugador Edward Lasker, que lo ayudó en sus primeras giras y lo introdujo en torneos americanos.
A lo largo de dos años recorrió todos los estados de la unión, jugando miles de partidas en simultáneas al más puro ajedrez espectáculo; sus contrarios se asombraban de su ajedrez prodigioso, los espectadores se entregaban con deleite al logro de sus continuas victorias y sus padres se enriquecían.
Jugó su primer torneo contra maestros en 1922 obteniendo dos puntos sobre cinco, incluyendo una partida sobre Janowsky.
Los logros de nuestro niño prodigio también llegaron a las autoridades y servicios sociales estadounidenses, que vieron claramente señales de explotación y abuso por parte de los padres de Samy, anulando la guarda legal y obligando a escolarizar al menor. No es que fuese analfabeto, había sido educado dentro de las estrictas reglas de la ortodoxia judía, dominando los preceptos de su religión y leyendo el antiguo testamento en su idioma materno, pero nunca había recibido una educación reglada; entraba ahora por primera vez en una escuela normal a la edad de doce años. A partir de este punto podemos decir que desaparece el niño prodigio del ajedrez, abandonando casi completamente la práctica del juego tal como la venia realizando, para dedicarse a su formación personal y educación dentro de los cauces normales de la enseñanza media y universitaria, llegaría a graduarse en contabilidad por la universidad de Chicago en 1934.
Durante estos años, un verdadero periodo de latencia, participó en algunos torneos aislados, como en el Western Chess Association, quedando 5º en 1924, 3º en 1927, 1º en 1931, 2º en 1932, 2º en 1933 y 1º en 1934. Destacando por encima de todos su victoria en Nueva York 1934 por delante de Kashdan y Fine. Esta victoria le catapultó a la alta competición siendo invitado al torneo de Margate 1935.
Nuestro protagonista inició su auténtica carrera de maestro de ajedrez ganando el torneo de Margate (+6=3) delante de Capablanca. Esta victoria seguida por el tercer puesto en Nottinghan 1936, (+7=5-2) empatando con Euwe y Fine detrás de Botvinnik y Capabanca, delante de Alekhine y Flohr; primero en Kemeri 1937, (+10=4-3) empatando con Flohr y Petrov delante de Alekhine y Keres; tercero en Semmering-Baden 1937, (+4=7-3) empatando con Capablanca detrás de Fine y Keres; primero en Hastings 1937-38 (+5=4); cuarto en AVRO 1938, (+3=6-3) empatado con Euwe y Alekhine.
A lo anterior añadiremos cuatro campeonatos USA en años consecutivos, 1936, 1938, 1940 y 1942, defendiendo el título en dos encuentros contra Horowitz 1941 y Kashdan en 1942. Estos magníficos resultados le colocaron, ante los ojos del mundo ajedrecístico, como serio aspirante al campeonato del mundo.
Una vez muerto Alekhine se le invitó a participar en el torneo match por el campeonato mundial en 1948. Obtuvo el tercer puesto empatando con Keres, detrás de Botvinnik y Smislov; e iniciando la sospecha que confirmaría años después en Zurich 1953 plasmándola en la frase “Los rusos siempre juegan en equipo”.
Su vida, como judío ortodoxo, siempre estuvo impregnada de un profundo sentimiento religioso. Durante la celebración del match torneo convenció a los organizadores para que le respetasen la celebración del sabbath; no jugar desde la puesta de sol del viernes a la puesta de sol del sábado. Cuentan las crónicas que Reshevsky pensaba en la muerte de su padre como un castigo divino, por haber pecado, al incumplir el sabbath en alguna ocasión.
Su primer intento al campeonato del mundo después de la experiencia de 1948 fue decepcionante, ya que el Departamento de Estado le negó el permiso para acudir a Budapest 1950. Perseveró en el siguiente ciclo de candidatos, siendo segundo en Amsterdam, (+9=10) detrás de Najdorf, primero en Nueva York 1951 con (+6=4-1). Derrotó a Gligoric 1952 (+2=7-1) y a Najdorf 1952 (+8=6-4) y 1953 (+5=9-4).
El zenit de su carrera como ajedrecista le llegó en el segundo torneo de candidatos Zurich 1953, segundo empatado con Bronstein y detrás de Smyslov. Uno de los torneos más fuertes de la historia con los quince mejores jugadores de la época, que a doble vuelta lucharon por ser el candidato a enfrentarse con Botvinnik. Reshevsky peleó por ello desplegando un ajedrez extraordinario y tenaz; incluido el inconveniente de no contar con apoyo alguno, al torneo se llevó a su familia y a ningún segundo que le ayudase en los análisis de partidas aplazadas. A pesar de esto el maestro americano jugó algunas de las mejores partidas del torneo, enfrentándose en solitario a toda la armada soviética, nueve jugadores de los quince contendientes y cuyo lema era, según confesión de D Bronstein, “Todos contra Reshevsky”.
En los siguientes años alternó su vida profesional en el mundo de las finanzas, con la participación en torneos de élite al menos una vez al año. Sus resultados más destacados en esa época fueron, primero en Dallas 1957 empatando con Gligoric, ganó en Buenos Aires 1960 empatando con Korchnoi. Ganó los campeonatos USA 1965 y 1969. En match derrotó a Benko en 1960 y a Fischer en 1961, aunque por abandono de este estando empatado el encuentro.
Los logros de Reshevsky pasaron a segundo plano a la vez que Fischer aparecía meteóricamente en el firmamento americano, era un relevo lógico que tenía que suceder. No por ello disminuyó su pasión por el ajedrez de élite, siguió participando regularmente en torneos, reseñándose especialmente su clasificación como candidato en el interzonal de Souse 1967, después de entablar el playoff quedó sexto en el tiebreack, perdiendo con Korchnoi en los cuartos de final. Destacamos su participación en el playoff del campeonato USA 1972 con Kavalek y Byrne que resultaría campeón; así mismo vuelve a aparecer en Palma de Mallorca 1970 y 1971; llegando a torneo internacional Reikyavik 1984, en el que empata por el primer puesto con 73 años de edad.
Como publicista destaca su colaboración con el New York Times comentando las partidas del match Fischer – Spasky. Entre sus libros encontramos “Reshevsky on chess”, firmado por él pero escrito por Reinfeld, “How chess games are won”, los dos con unas sesenta partidas cada uno y “The art of positional play”, interesantísimo texto sobre el juego posicional que recomendamos.
Toda una vida dedicada al ajedrez, que terminó el 4 de abril de 1992 en Nueva York donde residía en Spring Valley desde 1950.