domingo, 11 de diciembre de 2022

El ajedrez en la pintura de Evaristo Valle.

Evaristo Valle (1873-1951)

El ajedrez en la obra del pintor

por

Luis Méndez Castedo


Autorretrato como Colón

Siempre he tenido interés por buscar el mundo del ajedrez en el arte, en cualquiera de las artes que conocemos. De todas ellas, quizás haya sido la pintura donde se ha integrado con más creatividad. Este es el caso que nos ocupa, el del pintor y ajedrecista asturiano EvaristoValle. Aunque no sabemos su fuente de inspiración para tocar este tema. Si sabemos con certeza que era buen conocedor del juego y frecuentaba los ambientes donde tomar contacto con otros ajedrecistas. Por otra parte, en su casa se jugaba al ajedrez. De hecho su padre había traído de Filipinas un hermoso ajedrez chino que hoy día podemos ver en el museo de Gijón que lleva su nombre.


En el momento de abordar el juego del ajedrez en la obra de Evaristo Valle, no solo nos debemos centrar en examinar su faceta de gran pintor, sino también su lado creativo como escritor. El juego de reyes ha aparecido a lo largo de la Historia en mucha iconografía, además de en numerosos textos de narrativa y poesía. E. Valle así lo hizo, legándonos tres interesantísimas obras – un relato y dos pinturas- en las que el tema central es el ajedrez. ¿Que podemos ver en ellas? Para contestar esta pregunta analicemos, con cierto pormenor, cada una por separado. Ciertamente, desde el punto de mira de un ajedrecista y en aquellos tres aspectos que vemos relevantes.

En cada partida hay una historia.  
Curioso acontecimiento que se narra en uno de los textos biográficos, escritos por Valle en 1950 a petición de su biógrafo Enrique Lafuente Ferrari. Recogidos en el libro Recuerdos de la vida del pintor. En el capítulo décimo primero se nos cuenta la historia surgida tras haber jugado varias partidas de ajedrez con un ciudadano ruso en el París de 1908. En aquella época llegó a Paris un conocido del pintor, proveniente de Gijón, que le acompañaba a todas partes. Ambos frecuentaban un café de Montparnasse donde solían acudir emigrantes rusos -comunidad muy presente en la capital de Francia-. Allí coincidieron en varias ocasiones con dos hombres que siempre jugaban al ajedrez. Un día faltó uno de los dos a la partida y el otro invitó a Evaristo a jugar. Puestos en faena se enfrentaron en tres partidas, haciendo tablas en las tres ocasiones. A partir de ese día no volvieron a coincidir más. Pasado el tiempo el amigo de Valle regresó a Gijón. Y todo hubiese quedado en nada, si este amigo no hubiera confundido una foto de Lenin en la prensa con el ruso que no había podido vencer a Evaristo. 

María José Acosta, Lenin contra Valle (2019), 

Lápiz sobre papel 

Después de lo cual, hizo correr por todo Gijón la noticia de que Evaristo Valle se había enfrentado, en fiero combate sobre el tablero, al mismísimo Vladímir Ilích Uliánov y que este había sido incapaz de derrotarle. Cuando Valle llegó a Gijón se encontró con el hecho consumado de que sus conciudadanos creían, a pies juntillas, que había conocido al auténtico Lenin. Esto le trajo bastantes molestias. Sufrió el asedio de conocidos y periodistas con preguntas de todo tipo sobre su relación con el revolucionario ruso. Muy a su pesar y aún negando por activa y por pasiva que aquel del que hablaban no era Lenin, sus conciudadanos le tacharon de falsa modestia y no le creyeron. Los ecos de esta curiosa historia tardaron cierto tiempo en desaparecer.

Siempre veremos una lucha sin cuartel.

El ajedrez es una lucha de ideas. Una batalla que tiene como último fin asestar un golpe definitivo al rey adversario. Este es el núcleo esencial de toda partida, que no podía escapar a la percepción del artista. Este concepto está representado magistralmente en una acuarela de 1903 donde, en una estudiada composición, se nos muestra el enfrentamiento mental de dos jugadores inclinados sobre los trebejos. 


La partida (1903), acuarela sobre papel

La escena se divide en dos partes: En la inferior estaríamos en un plano de realidad. Se muestra una partida de ajedrez con varios espectadores que, atentos, contemplan la posición del juego. Es un momento crucial de la lucha, aquel en el que uno de los contendientes cosechará la gloria del triunfo y el otro la frustración de la derrota. En la superior nos ubicaríamos en el nivel de las ideas y la imaginación. Dos guerreros, inspirados en una porcelana japonesa traída por su padre del lejano oriente, se enfrentan con sus espadas a muerte. Su duelo ejemplifica en paralelismo de imágenes el combate titánico que acontece sobre la mesa. Uno de los dos morirá recibiendo un mandoble en su cabeza al igual que uno de los monarcas recibirá jaque y mate.

Y detrás de todo los jugadores.

Sin embargo los protagonistas son los jugadores. En este caso los dos que aparecen en la obra “Los ajedrecistas”, de 1949. Es un óleo que muestra a dos hombres de perfil concentrados en las jugadas de una partida. Los rasgos de los personajes son claros con un cuidadoso estudio de los rasgos faciales y de los gestos. Creemos ver en ellos la influencia de trabajos anteriores como caricaturista. Pero, ¿Quienes eran estos personajes? Por mis investigaciones he llegado a dos hipótesis plausibles. Teorías mejor, ya que documentación que respalde sus identidades, no hemos encontrado.

Los ajedrecistas

En un primer acercamiento, el cuadro representaría el enfrentamiento entre el compositor Prokofiev (el jugador joven) y el campeonísimo Capablanca (el de más edad). Esta afirmación vendría dada por el parecido físico de los retratados con el músico ruso y él ajedrecista cubano. Como justificación mostramos dos dibujos que pueden respaldar esa semejanza y consecuentemente esta versión: un dibujo a carboncillo de Capablanca por David Friedmann, publicado en B.Z. am Mittag, 1925 y un retrato de Prokofiev, 2019, por Nastya Ikusova. Comparando las imágenes podríamos decir aquello de “Si non è vero è ben trovato”.

No sabemos si el pintor asturiano conoció alguna vez a estos jugadores. Quizás hubiese visto sus fotografías o sus retratos. Lo que posiblemente supiera es que se habían enfrentado en exhibiciones de simultáneas jugadas por Capablanca en Rusia. Que las partidas entre ambos fuesen muy anteriores a la fecha del cuadro, no es importante. El concepto tiempo en las obras de Valle es muy relativo.
Por otra parte existe la versión local. Sería la teoría por la cual estaríamos ante una pintura de dos ajedrecistas gijoneses, habituales clientes de los cafés donde se reunían entonces los aficionados. Pesquisando sobre su identidad, pude hablar con algunos jugadores veteranos de Gijón y Oviedo. Estos me aseguraron que Evaristo Valle había retratado, en el jugador con bigote, al abogado Gerardo Cifuentes Valdés. Era muy conocido en la ciudad y ejercía cierto mecenazgo en los círculos ajedrecistas. Su oponente, más joven y fumando, sería José Luis Sorribas Piquero (Chipia), comerciante.

Fuerte jugador de club que con el tiempo sería conocido porque, en el libro Táctica moderna en ajedrez I (pág. 153), el teórico checo Ludek Pachman publicó un diagrama de una de sus mejores partidas. En favor de esta teoría podemos decir que el pintor probablemente conociese a los protagonistas. Los tres eran vecinos de Gijón, gustaban de jugar al ajedrez y pudieron coincidir en algún café o club. Quizá algún lector de estas lineas pueda aportar algún dato que nos de luz sobre este tema.

En definitiva, E. Valle captó la esencia del juego en sus tres aspectos esenciales: En primer lugar la historia, la trama que hay detrás de toda partida. Seguidamente, la lucha, la refriega, el combate de ideas en la contienda. Por último, los personajes, los protagonistas que se fajan en ese enfrentamiento mental. Trasladó de forma virtuosa y artística esas facetas tanto a su obra pictórica como a su creación literaria. Nos dejó con todo ello un sorprendente legado que embelleció el universo del ajedrez.

Referencias:

Evaristo Valle recuerdos de la vida del pintor. Editorial Trama, (2000) págs. 99-102.

Evaristo Valle (1873-1951) Confluencias entre su obra pictórica y su obra literaria, Tesis doctoral de Alicia Vallina Vallina, 2014.

http://deludoscachorum.blogspot.com. Por Mariano García Díez

https://evaristovalle.com/en/evaristo-valle/biographical-outline/













2 comentarios:

Juan Parra dijo...

¡Gracias por el artículo, Luis!, muy interesante.

Joaquim dijo...

Gracias, Luis. Siempre resulta gratificante leer cosas de ajedrez. Un abrazo. Joaquim