lunes, 6 de diciembre de 2010

Chess for Fun & Chess for Blood

No lo puedo evitar. ¡Me gustan los libros de Edward Lasker! Y no solo por este sonoro y atractivo título "Ajedrez para gozar y ajedrez para sufrir", que por si mismo es un iman para el lector, también por ciertos aspectos formales que paso a comentar.

Este gran jugador americano de origen alemán, autor de varios libros de ajedrez, combinó en su producción escrita la profundidad del conocimiento ajedrecístico, con la belleza del diseño, dando lugar a ediciones muy cuidadas.

Normalmente en los libros de ajedrez las imágenes que encontramos corresponden a los diagramas de las partidas y si acaso a alguna fotografía. Edward Lasker, el otro Lasker, siempre incluía en la maquetación y diseño definitivo de sus obras, las ilustraciones de algún artista relevante que complementaban y encajaban perfectamente con el texto.

En este libro que comentamos, intervino con su trazo creativo el dibujante y pintor Max Oppenheimer, que firmaba como MOPP, artista de origen vienés, amigo del autor, pintor de fama mundial y representante de la escuela expresionista europea. Sus dibujos en blanco y negro dan un encanto especial a la edición, incluyendo un retrato del autor, varios dibujos relativos al contenido de los capítulos, y sobre todo las hermosas letras capitulares de todos los apartados del libro.

La dualidad espresada en el título, el gozo y el sufrimiento en el ajedrez, adelanta claramente las dos partes diferenciadas de la obra. En la primera mitad de sus páginas se reflexiona sobre los aspectos lúdicos del juego, tales como las anécdotas, las combinaciones de mate, los planes estratégicos, el final de partida o los problemas de ajedrez. En la segunda mitad se incide en el objetivo último de toda partida, aquello que comporta ansiedad y sufrimiento al jugador en el devenir del juego, ganar. Por eso nos muestra como ejemplo un extraordinario capítulo, desmenuzando y pormenorizando sus reflexiones y pensamientos a lo largo de la partida que entabló con el campeón del mundo Emmanuel Lasker. Veintiocho páginas dedicadas a analizar las más de cien jugadas que duró este encuentro en Nueva York 1924, llenas de amenos comentarios y acertadas opiniones técnicas.

Es sin duda un libro de ajedrez, pero por el enfoque personal de las reflexiones y opiniones que muestra, podríamos incluirlo en la categoría del ensayo. En resumen una excelente edición de la editorial Mc Kay de Filadelfia de 1942, que da ciento y raya a cualquier libro actual de ajedrez en los que, contenidos técnicos aparte y aunque no pedimos pan de oro, priman los aspectos comerciales en el fondo y la austeridad en la forma.


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