sábado, 24 de enero de 2009

La Primera Vez

El momento había llegado, sus análisis caseros iban a dar fruto, sus manos se movieron con decisión y tomando la pieza entre el índice, el pulgar y el corazón la situaron en un escaque que convirtió la posición resultante en algo novedoso en la historia del ajedrez.
¿Cuántas veces se habrá dado esta situación en la práctica de torneo? Estamos entonces en un punto de no retorno, en el que un jugador, basado en serios análisis anteriores, decide hacer una jugada nunca hecha antes en la misma situación y luchar por ella para que triunfe y tenga futuro. El Ajedrez da entonces un paso adelante y su corpus teórico se dilata un poco más.
Probablemente algo parecido debió pasar por la mente de Adolf Albin, cuando planteó su contragambito por primera vez ante Lasker en Nueva York en 1893, y a partir de allí en numerosas ocasiones y torneos. Esta variante de apertura del gambito de dama, había sido inventada por Cavalotti en 1881; pero Albín la desarrolló en la práctica magistral y la dotó de personalidad, de ahí el nombre. Hemos sacado la partida del magnífico libro, Dr. Lasker`s chess career 1889 – 1914. Reinfeld y Fine 1935, del que daremos reseña en próximos artículos.

Lasker - Albin. New York, 1893

1. d4 d5 2. c4 e5 Albin plantea la novedad y el joven Lasker acepta el contragambito sin dudarlo.

3. dxe5 d4 4. Cf3 Cc6 5. a3 No es mala, pero el blanco podría jugar de inmediato 5.Cbd2 fianchetando luego el alfil de rey con juego superior.

5...Ag4 6. h3 Axf3 7. gxf3 Cxe5 8. f4 Cc6 Desde luego no 8...Cxc4? 9.Da4+; Pero 8...Cg6 era preferible.

9.Ag2 Dd7 10.b4 a6 Si inmediatamente 10...Td8 11.b5 Ca5 12.Da4 b6 13.Ad2 +/-

11. Ab2 Td8 12. Cd2 Cge7 13. Cb3 Cf5 (Diagrama)

El negro parece que coloca un estupendo caballo en f5, pero esto será refutado por el blanco. Veamos otras alternativas. Después de 13...Cg6 14.b5 axb5 15.cxb5 Ca7 16.Dxd4 Dxb7 17.Dxa7 Dxb3 18.Dxb7 Dxb7 19.Axb7 Cxf4 20.Ac6+ Re7 21.Ae5 Ce6 22.e3 y las blancas deben ganar. Pero si las negras responden a 14. b5

a) con 14...Cf4 15. bxc6 Cxg2+ 16. Rf1 Dxc6 17. Cxd4? Ce3+ y ganan.

b) o con 14.....axb6 15. cxb5 Cxf4 16. Af3 Ce5 17. Cxd4 Cf3+ 18. exf3 Ac5 -/+

Sin embargo si las blancas juegan después de 13....Cg6 14. Dd2 Ad6 15. Cd4 Af4 16. e3 con ventaja del blanco

14. Dd3 Sano y salvo. Si 14.b5 axb5 15.cxb5 Ca7 16.Axb7 Cxb5 no hay nada definitivo. 14...Ae7

15. Ae4 Cd6 El punto debil del peón dama negro le ha impedido obtener un desarrollo natural. El resultado es una posición debil y comprometida.15...g6 16.Axf5 gxf5 17.b5 axb5 18.cxb5 Ca7 19.Dxd4 Dxd4 20.Axd4 y ganan.

16. Cc5 Dc8 17. Af3 Lasker no debe apresurarse si 17.Cxa6 gana peón, pero después de 17...Cxe4 18.Dxe4 0–0 19.b5 Tfe8! Las negras tienen buen desarrollo y compensación

17...0–0 18.Tg1 Ce8 19. Cb3 Dd7 20.0–0–0 Dd6 21. Rb1 Dxf4 22. Tg4 Dh6 23. Axc6 bxc6

Si 23...Dxc6 24. Cxd4 no es mejor.

24.Txd4 Td6 25.c5 Te6 26.Dxa6 Dxh3 27.T4d3 Dg2 28.Cd4 Tf6 29.Te3 Ad8

30. Cc2 Txf2 31. Txd8 Rinden Una partida extraña con un final poco ortodoxo. El contragambito que proporcionó tantas victorias a Albin fue refutado en su debut.

2 comentarios:

LERMA dijo...

Hola Luis y Pedro,

enhorabuena otra vez por vuestro blog, sabéis que somos muchos los que lo visitamos y lo apreciamos, aunque no comentemos muy a menudo.

En cuanto al tema de la entrada, como dijo el clásico, "el que lo probó lo sabe". Ahora, con los ordenadores, es distinto. Pero esas novedades de antes... Ese momento en el que ¡por fin! se da en el tablero la posición que has estado mirando días en casa, y aún así dudas hasta el último instante, para finalmente reunir un último resto de valor y jugar la novedad que has preparado con tanto cariño... ese momento es (era) impagable. Y si encima ganas, no digamos :)

Saludos,
LERMA

Luis Méndez Castedo dijo...

Gracias Lerma:

Si eso que comentas es así, además si el adversario al que se le plantea la novedad es de alto nivel todo tiene más mérito.
En estos momentos estoy leyendo el segundo tomo de la obra de Alekhine, "My best games of chess" correspondiente a su gran época de los años treinta, y me encuentro con que sus adversarios no tenían ningún prurito en plantearle novedades, que el por supuesto refutaba sin temblarle la mano. Pero que satisfechos se hubiesen quedado si Alekhine hubiera pèrdido.

Un abrazo